lunes, 4 de enero de 2016

Un día más desde que se fue.

Me desperté, aún no había salido el sol. Estaba en mitad de una cama gigante. Hacía frío, mire a los lados, estaba sola.
Me levanté, miré el reloj pero no me decía la hora.
Baje a la cocina, me hice un café y me acordé de él.
Hacía días que no sabía nada, ¿donde estaría?...
Tenía su última mirada clavada en mi mente, tan caliente pero a la vez tan fría, lo sentía tan cerca y a la vez tan lejos…
Me fui al sofá, arrugada en una esquina había una camisa, era suya, ¡no puede ser! Pensé… ¿porque te has ido?
El dolor volvió a mi, me tumbé, cerré los ojos, no sé qué día es…
Cuando me recuperé abrí los ojos lentamente, el dibujo de su rostro se repetía en mi cabeza, distorsionado por las lágrimas.
Me asomé ala ventana, la calle surgía ante mí tan oscura como mis recuerdos.
La cabeza me palpita, y la boca me sabe a café amargo.
Recuerdo su última mirada, tan distante, recuerdo todo lo que vi en ella, vi sus sonrisas, sus besos, y su risa, esa risa que acostumbraba a encabezar mis insomnios, también me vi a mi, y no sé si es porque me reflejaba en en sus ojos, inmóvil y destrozada, o si es que una parte de mí ya le pertenecía, ya era suya, y se la llevó cuando se fue.

Salí a la calle, necesitaba despejarme,
Olvidarme de todo, de los años pasados, del daño, de su olor, de mi dolor…
Hacia viento y el rubor de mis mejillas empezó a desaparecer. Camine, no se por cuanto tiempo, me dolían los pies, pero me daba igual, ya no sentía nada, desde aquel maldito día en que se fue.
Llegué al lago, el mismo lago donde nos conocimos, mire mi reflejo, me busqué, busqué  mi alma pero no la encontré, le pedí ayuda a mi dios pero me eludió. Y alli me quede, perpleja, viendo anochecer un día más, igual que todos, pero sin él.
M.S. con la colaboración de A. Blanco 💜💜 

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